No sé realmente si al nacer mis padres me dieron primero un chupete o un par de zapatos, pues mi pasión por ellos viene desde que era una niña. Mis pies planos truncaron, durante algún tiempo, mi relación con ellos y me obligaron a calzar unos zapatos, que para nada tenían que ver con mi idea de concebir la moda.

 

Esto duró un par de años y ya el día de mi comunión, por fin… ¡pude decidir qué zapatos ponerme!, pues los quería de charol y así fueron. Insistí mucho en mi búsqueda y finalmente… ¡ahí estaban! expuestos en un escaparate del que los sacaron y por fin fueron míos. Esa noche fui la niña más feliz del mundo.

 

Pero no se acabó todo aquí, pues mi madre nos enseñó que un buen par de zapatos podía decir mucho de una mujer, bueno… ¡quién dice un par, dice cien! pues esos son los que llegamos a contar en su zapatero. ¡Dios esto se hereda… ella es la culpable!

 

Mi madre miraba revistas, películas y todo tipo de fotografías de moda, siempre con sus zapatos de tacón tan ideales… Mientras tanto, yo quería crecer, pero solo me quedaba ensayar a escondidas para no caerme de los tacones.

 

Empecé a invertir en zapatos, botas, botines… Me gustaba lo especial, flores, lentejuelas, las sneakers con colores, zuecos entre muchos otros. ¡Me trataban de loca! Pero siempre me dio igual porque nada me daba más satisfacción que comprar un buen par de zapatos.

 

Mis estudios universitarios en Valencia no solo me abrieron una ventana, si no un gran camino directo al mundo de la moda. Siempre me quedaba encandilada de las avenidas que estaban llenas de escaparates y las calle desconocidas de tiendas con encanto… especialmente una de ellas que tenía las sandalias de mis sueños, pero que no me podía permitir, entonces me armé de valor y entré a la tienda diciendo: “ Soy estudiante y no tengo 16.000 pesetas pero si me las guarda se las iré pagando poquito a poco” Y así fueron mías esas sandalias tan ideales con flores… ¡Reto conseguido!

 

Mis estudios de Economía finalizaron y entonces comencé mi carrera profesional en la banca, y me hicieron falta tres años en este mundo para darme cuenta de que no era feliz. Mi sueño era tener una tienda de zapatos, y ¡así fue!

 

En el año 1998 abrimos una tiendecita en una calle peatonal de Albacete llamada “Bosso”. En poquito tiempo se fue corriendo la voz y descubrí que había más gente con mi pasión… ¡locas por los zapatos!

 

Empezamos a viajar, a salir de nuestro país, visitar ferias internacionales, Paris, Milán… lo que nos aportaba riqueza a la hora de elegir los modelos que siempre elegía para mis clientas. “La zapatería de las puntas”, así se nos empezó a conocer entre la gente de Albacete.

 

Curiosamente nuestros escaparates eran visita obligada, y así se notaban nuestros cristales, siempre llenos de huellas de curiosas que se asomaban a observar. Aunque, en esta aventura no fue todo de color de rosa, pues el riesgo, las envidias, la plena dedicación a un negocio que estaba empezando requería un esfuerzo añadido.

 

Los años fueron pasando y mi pasión por la moda creció, mis sueños se iban haciendo realidad y, entonces, nació “IPANEMA” una boutique de ropa, con una selección de marcas exquisita.

 

Quizás tanta dedicación a este mundo hizo que dejara de lado otras muchas cosas como familia, amigos… y desde aquí les pido perdón, pero estaba absorta en mi mundo. Mi vida laboral era un éxito, pero a veces necesitas pararte en seco y pensar… ¿y mi vida personal? ¿estaré haciendo algo mal?. Viajes, tiendas, marcas… todo giraba en torno a ello. Sin embargo, una situación familiar me golpeó fuertemente, lo que marcó un antes y un después en mi vida.

 

Con el tiempo, conocí a una persona maravillosa que cambió mi universo, fui madre de una niña muy especial, la cual me pedía a gritos que parara mi frenético ritmo de trabajo, y aunque lo intento, nunca puedo desconectar.

 

Vinieron cambios y más cambios, nuevo local, nuevos retos y tengo que agradecer que mis clientas siempre estuvieron a mi lado. Gracias a todas vosotras por hacerme sentir que os he aportado un poco de mi pasión por el mundo de la moda. Estas clientas se convirtieron en amigas muy claves que a la vez fueron un gran punto de apoyo.

 

En este mundo tan volátil y efímero es importante crecer de la misma forma que crecen las necesidades. Decidimos ampliar fronteras abriendo nuestra propia tienda online Vosso, un mundo totalmente desconocido, pero gracias a mucha gente que creyó en nuestro proyecto y nos aportó su granito de arena, nuestra empresa sigue creciendo… dos boutiques “Vosso Moda” y “Vosso Chic” en una pequeña ciudad como es Albacete y una web que se abre fronteras llegando a sitios que nunca imaginé que llegaríamos.

 

Solo me queda dar las gracias a todos los que habéis hecho posible mi sueño.

 

Nuria Honrubia

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2 Comentarios

  1. Amparocapichecdv@gmail.com

    23 marzo, 2018 at 1:32 pm

    Me encanta vos sos y Nuria una gran persona si no fuera así no podría haber llegado tan lejos FELICIDADES

  2. Maria Tomas Batlle

    24 marzo, 2018 at 9:33 am

    Muchas felicidades por compartir con nosotras tú locura por los zapatos y moda. Gracias por abrirme a mis ojos otra forma de ver la moda, esta como sabes cambia según donde vivas. A pesar de los momentos con sinsabores, los menos, por suerte, has sabido rodearte de gente muy buena y muy profesional. Es un buen momento de hacer balance, este resulta positivo y te lo mereces. Te mando un abrazo enorme para ti y tus colaboradoras. Besos

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